«Si no fuera por las personas que donan plasma de forma regular, probablemente no sería la misma persona feliz que soy, alcanzando la realización en todos los aspectos de la vida.»
Iza , enferma de inmunodeficiencia primaria (IDP)
Me llamo Iza, tengo 24 años y padezco inmunodeficiencia primaria (IDP). Mis síntomas, como las infecciones graves recurrentes que no responden al tratamiento convencional y que a menudo requieren hospitalización, así como el cansancio y la sensación de malestar generalizado, comenzaron cuando era apenas una niña. Cuando tenía 16 años y estudiaba en la escuela secundaria, me diagnosticaron deficiencia de anticuerpos. Quizás se pregunten si sentí temor. Sí, sentí temor, pero por otro lado, fue la primera vez que alguien me explicó a qué respondían mis problemas de salud, y lo que es aún más importante, que podían ayudarme. Desde ese día, he recibiendo regularmente la terapia de reemplazo de inmunoglobulina en casa. No encuentro palabras para describir cómo ha cambiado mi vida. Ahora puedo cumplir mis sueños, practicar deportes y tener vida social.
Gracias a la ayuda de algunas personas increíbles, algún día podré ayudar a los demás, ya que actualmente estudio medicina en la universidad. Desde el momento en que fui diagnosticada, he participado en actividades para otros pacientes con IDP en Polonia; trato de apoyarlos y encontrar algunas soluciones para los problemas que enfrentan. Actualmente, soy vicepresidenta de la Junta de la Asociación de Inmunoprotect. Si no fuera por las personas que donan plasma de forma regular, probablemente no sería la misma persona feliz que soy, alcanzando la realización en todos los aspectos de la vida. Estimados donantes, recuerden que lo que están haciendo no tiene precio, que su donación no puede ser reemplazada por nada que se pueda crear en un laboratorio y que le está dando a muchas personas la oportunidad de vivir la vida que desean.